Esta empresa no funciona pero es muy creativa

El Desastre del 98, Joaquín Costa y la crisis política del siglo XXI

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Punto de partida, 1898: el hundimiento del Maine, un acorazado de la Armada estadounidense, encendió la corta “mecha” hacia la Guerra Hispano-Estadounidense, que supondría el fin del Imperio español. El desastre del 98 provocó la pérdida de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam, mientras que las escasas posesiones en Asia eran vendidas. España dejaba de ser un imperio para convertirse en una nación más, es decir, bajaba posiciones en el ranking internacional. Sostener una guerra a miles de kilómetros de casa tiene un alto coste, pero, paradójicamente, incluso tras haberla iniciado y perdido, no puede hablarse en ningún momento de pesimismo económico en la España de 1898. Los golpes recibidos en el Caribe y las colonias asiáticas lo acusaron los “corazones” de la sociedad y el régimen político de la Restauración, que andaba aún “encajando” el asesinato de Cánovas del Castillo en 1897 y sus consecuencias. Y esto contrastaba con el cierto optimismo español de años antes en lo referente a todo lo nacional: se urgía a la guerra contra Estados Unidos henchidos de nuestro poderío (éramos claramente inferiores en fuerzas) y nuestra sociedad y estilo de vida eran altamente envidiados en Europa (o, al menos, eso se creía). En contraposición, y tras el desastre militar, fue surgiendo un sentimiento de pesimismo y desesperanza en lo moral, social y político de finales del siglo XIX y principios del XX, que quedaría ampliamente registrado en la literatura de la Generación del 98: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Ramón María del Valle-Inclán, Ángel Ganivet y Ramiro de Maeztu, entre otros.

La preocupación de Unamuno -“¡me duele España!”, decía-, el escepticismo de Baroja o la desesperanza de Ganivet son, desafortunadamente, sentimientos de actualidad. Todos ellos lucharon desde sus propias convicciones para alertar a la sociedad española y, al mismo tiempo, propusieron soluciones. Más o menos acertadas, pero las dieron a conocer. Por ejemplo, el Grupo de los Tres -Azorín, Baroja y Maeztu-, dio su lista de “llagas sociales” para, a través de “los conocimientos de la ciencia”, transformar la sociedad española. Eran alegatos poco fundamentados, con demasiada ornamentación literaria, parciales y subjetivos de una realidad más compleja. De modo que, en la práctica, nos legaron únicamente sus obras y un monumento para las pérdidas españolas en la defensa de las colonias. Fue cuanto consiguieron como grupo.

Los integrantes de la Generación del 98 adoptaron una posición pesimista ante la realidad de finales del siglo XX y principios del XX, pero lo hacían siempre buscando la belleza artística y literaria, impregnando sus obras claramente de subjetividad. Por su parte, el Regeneracionismo comparte esa visión pesimista del mismo período histórico, pero lo hace desde la objetividad, la ciencia y la investigación histórica. Su mayor representante es el oscense Joaquín Costa (1846-1911), quien dedicó gran parte de su vida a la economía, la política y la historia.

Los siguientes fragmentos pertenecen a ‘Quienes deben gobernar después de la catástrofe nacional’, incluidos dentro de la obra Reconstitución y europeización de España y de otros escritos”. Forman parte de la conferencia pronunciada  el 3 de enero de 1900, y me gustaría compartirlos con vosotros para que vieseis cómo la historia se repite en este país. De veras es un documento muy revelador, juicioso y pensado. Llama muchísimo la atención que tenga tanta vigencia actualmente. Reconozco que el texto es extenso, pero merece bastante la pena dedicarle el tiempo.

Finalmente, antes de introducir la lectura, quiero agradecer a la Fundación Manuel Giménez Abad’ su trabajo para acercarnos la obra completa de Joaquín Costa, así como su amabilidad al pedirles publicar estas líneas de Costa. Esta fundación persigue “contribuir a la investigación, conocimiento y difusión de la institución parlamentaria y del modelo de distribución territorial del poder que representa el Estado autonómico”. Su nombre lo debe al político del PP, Manuel Giménez Abad, asesinado en 2001.

Quienes deben gobernar después de la catástrofe nacional (*)

En una cosa estamos de acuerdo los españoles (…). Esa afirmación que hacen a una cuantos se preocupan de la reconstitución y suerte futura de la Patria es que, para que ésta se redima y resurja a la vida de la civilización y de la historia, necesita una revolución, o lo que es igual, tiene que mudar de piel, romper los moldes viejos que Europa rompió hace ya más de medio siglo, sufrir una transformación honda y radical de todo su modo de ser, político, social y administrativo, acomodar el tipo de su organización a su estado de atraso económico e intelectual y tomarlo nada más como punto de partida, con la mira puesta en el ideal, el tipo europeo.

En opinión nuestra, esa revolución implica y demanda de gobernantes y de gobernados estas cinco cosas:

1.ª Promover el enriquecimiento del país y la baratura de la vida, aumentando la potencia productiva del territorio por la construcción rápida, forzada, de los caminos vecinales y de los ferrocarriles secundarios; por la transformación gradual de los cultivos de secano en cultivos de regadío; por la revisión de las tarifas ferroviarias y la rebaja consiguiente de los precios de transporte; por la reducción del interés del dinero; (…) el fomento de la cooperación y la represión constante y cruenta de la falsificación y del fraude; por la apertura de nuevos mercados en el extranjero, por la rebaja del impuesto de transportes (…).

2.ª Abaratar la Patria, simplificando la organización política y administrativa, que es demasiado complicada para lo que podemos sobrellevar en el estado de atraso económico e intelectual en que nos hemos quedado, y que, además de resultar excesivamente costosa, constituye una traba para el desenvolvimiento de las actividades individuales; y al efecto, descentralizar la administración local, (…) suprimir la mitad de los Ministerios y todas las Direcciones generales y Cuerpos consultivos, reducir el contingente activo del ejército, cerrar academias militares, liquidar la marina que llamamos de guerra, (…); en las oficinas que queden, reducir el personal en dos terceras partes cuando menos; rebajar sueldos y asignaciones de ministros, generales, magistrados, almirantes, obispos, catedráticos, etc., a la congrua; en general, reducir las obligaciones eclesiásticas; revisar los haberes pasivos, minorando su cifra total considerablemente, y suprimirlos para lo sucesivo; desacostumbrar a las clases medias del parasitismo burocrático e irlas encarrilando hacia la industria y el trabajo, de forma que dejen de ser una carga para los que trabajan y producen.

3.ª Pagar a las clases desvalidas y menesterosas, a los operarios de los talleres y de las fábricas, a la honrada democracia rural. (…) En forma de compensación (ya que las vidas impíamente sacrificadas no pueden rescatarse); en forma de instituciones y mejoras beneficiosas a la masa del pueblo: supresión o rebaja del brutal impuesto de consumos; (…) instituciones de previsión, socorro mutuo, cajas de retiro para la vejez y de viudedad y orfandad, por iniciativa y bajo el patronato del Estado; escuelas prácticas para gañanes y para artesanos; (…) [y] dar de comer al hambriento, enseñar al que no sabe, consolar al tinte —al triste, que es el pueblo, para cuyas congojas parece que no hay ya en lo humano consuelo posible.

4.ª Afianzar la libertad de los ciudadanos, extirpando el caciquismo, no con leyes, ordinariamente ineficaces, sino por acción personal del Jefe del Gobierno; descentralizando la administración de los municipios; abatiendo el poder feudal de los diputados y senadores de oficio, como de sus hechuras y de sus hacedores; teniendo a raya a su principal instrumento, los tribunales, cuya organización urge transformar, y más aún que su organización, su espíritu, servil y despótico a un mismo tiempo.

5.ª Contener el movimiento de retroceso y africanización, absoluta y relativa, del país y hacer a éste europeo, no sólo mediante todo lo anterior, sino también y muy principalmente renovando hasta la raíz sus instituciones docentes y dándoles nueva orientación, conforme a los dictados de la pedagogía moderna; poniendo el alma entera en la escuela de niños y sacrificándole la mejor parte del Presupuesto nacional, con la seguridad de que la redención de España está en ella o no está en ninguna parte; prendiendo fuego a la vieja Universidad, fábrica de licenciados y proletarios de levita, y edificando sobre sus cimientos la Facultad moderna, cultivadora seria de la ciencia, despertadora de las energías individuales, promovedora de las invenciones; generalizando la enseñanza agrícola industrial y mercantil, pero no en aulas ni en libros, sino en la vida, con acción y trabajo; mandando todos los años al extranjero legiones de jóvenes sobresalientes y honrados a estudiar y saturarse de ambiente europeo, para que a su regreso lo difundan por España en cátedras, escuelas, libros y periódicos, en fábricas, campos, talleres, laboratorios y oficinas; haciendo en suma, lo que han hecho en circunstancias semejantes Francia para regenerarse y el Japón para salir del pantano asiático, tan parecido al nuestro…

Como ven ustedes, la revolución que España necesita tiene que ser, en parte, exterior, obrada por representantes de los poderes sociales; en parte, interior, obrada dentro de cada español, de cada familia, de cada localidad, y estimulada, provocada o favorecida por el Poder público también. (…) Para mí, esa revolución sustantiva, esa transformación del espíritu, del cuerpo y de la vida de la nación, tiene que verificarse siempre desde dentro y desde arriba. (…)

En este supuesto, (…) lo que hace falta averiguar es quiénes deben presidirla, (…) y por qué camino deben llegar. (…) Esas formas(…) son los tres siguientes: 1.º Por los mismos partidos reinantes, o digamos «del turno», adoctrinados por la catástrofe y arrepentidos de su conducta pasada, llegando al poder por las mismas vías de antes (…) 2º Por hombres y partidos nuevos que suplan la falta de preparación, de voluntad o de fortuna de los del turno (…). 3.º Por hombres y partidos nuevos también, llegados al Poder mediante una revolución adjetiva, o digamos de abajo(…).

De los tres modos posibles (…), los dos primeros, entrambos pacíficos y constitucionales, he dicho que eran: revolución desde el poder por los mismos hombres causantes de la decadencia y de la caída de España, órganos de los partidos turnantes; y (…) supuesto que el país, representado por sus clases económicas e intelectuales, haya de constituir otro u otros instrumentos de gobierno (…), ¿entre qué hombres buscará su primera materia?

Primera cuestión: fracaso de los partidos reinantes. (…) El eje de la política tenía que mudar de asiento, y no ha mudado: seguimos allí mismo donde nos sorprendió la catástrofe. Necesitaba España revulsivos, para que volviera de su colapso, y le han dado, por el contrario, cloroformo, con esos eternos aplazamientos trimestrales, (…) que han sustituido a las fastuosas retóricas del régimen anterior a 1898, si no es que se han sumado con ellas, y que denuncian el estado de enervamiento y de desorientación en que todos viven, sin saber qué hacer ni qué partido tomar. (…) A ley de previsores y de patriotas, por amor a España y por interés propio, tenemos que plantarnos, diciendo «hasta aquí hemos llegado», y aplicarnos a buscar el remedio; y tal vez, dando un paso más, pedir cuentas a los que todavía se las deben a la nación, y que el que la ha hecho que la pague.

(…) Ahí tenéis, señores, el origen de esas reacciones y guerras civiles, propias de un estado de barbarie, que nos abochornarán eternamente ante la historia; fue entonces cuando España dio la prueba más señalada de su incapacidad para la vida de la libertad y de la civilización; entonces pudo ya anticiparse que la historia de España haría bancarrota y que la delantera que Europa nos llevaba no haría sino acentuarse y que sería definitiva. Para que España se hubiese salvado, le habría sido preciso mantener en el poder a los legisladores de Cádiz, hombres cultos, hombres patriotas, hombres bien inclinados, con su Constitución y sus leyes progresivas, y que a los otros, a las clases directoras del régimen anterior (…). No lo hicieron así nuestros abuelos; y ahí tenéis el punto de arranque de nuestra decadencia (…).

Esa decadencia, debida exclusivamente a las clases directoras, y con ellas, dicho se está, a los partidos gobernantes, ha tenido dos distintas manifestaciones y consecuencias: 1.ª La separación y pérdida de la mitad del imperio español, representada por sus provincias ultramarinas; y 2.ª, la africanización y, consiguientemente, [Pg. 224] la desnacionalización de la otra mitad (…). Recordarán ustedes haber oído en octubre último a algunos políticos acusar de separatistas a éstos o los otros grupos de población. ¡No! Son ellos, ellos los verdaderos, y aún me atrevería a decir que los únicos separatistas, pues con su desgobierno han partido la nación española en dos mitades, separando la una de la otra y regalándosela de balde o vendiéndosela por un puñado de céntimos a los yankees y a los alemanes. ¡Gran siglo, señores, el siglo XIX para España! En sus comienzos, la vendieron sus reyes a Napoleón; en sus postrimerías, la han vendido sus ministros a Mac Kinley. En sus comienzos, encarceló o asesinó a los que habían sido sus salvadores, mientras ponía el cetro en manos de los infames que la habían hecho traición, entregando sus ciudades y sus fortalezas al enemigo; en sus postrimerías, castiga con nuevos tributos al pueblo, que lo ha dado todo para salvar el nombre y la existencia de la Nación, y lo confirma en su inferioridad, remachando sus cadenas, añadiendo a su miseria, a su atraso, a su soledad y a su desconsuelo, mientras confía la administración de sus ruinas a los mismos que las han causado, a los infieles o desalumbrados tutores que, con su máxima «gobernar es gozar», practicada durante un cuarto de siglo, han entregado a los yankees sus archipiélagos y sus islas, a los tiburones su juventud y a los judíos los últimos restos de su fortuna.

No tenemos perdón de Dios; nos perdemos porque queremos.

Conociendo la juventud de Albert Einstein (1)

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Albert Einstein y su hermana Maja

El 14 de marzo de 1879 llegaba al mundo un diminuto Albert Einstein. Lo hacía en la ciudad alemana de Ulm. El pequeño nacía en una Alemania cada vez más nacionalista, autoritaria, cerrada y militarizada. Los padres de Albert no sospecharon de su llanto… Por aquel entonces, Alemania era un Imperio, tras el reconocimiento de Guillermo I como su káiser en el Palacio de los Espejos de Versalles en 1871. Esta Alemania era el resultado de la decidida acción de Otto von Bismarck, al que se llegó a conocer como el “Canciller de Hierro”. Fue él quien construyó el Imperio Alemán bajo estos principios básicos: un modelo económico fuertemente proteccionista, nacionalismo alemán, autoritarismo y antiparlamentarismo y, desde luego, un poderoso y disciplinado régimen militar.

La familia Einstein -formada por Hermann Einstein (el padre), Pauline Koch (la madre) y el recién llegado Albert- era judía. Recluía sus creencias en casa y trataba de ser, puertas afuera, una familia alemana. Como la mayoría de las familias judías diseminadas a lo largo y ancho de Europa, asimilaban las costumbres del país de acogida para pasar inadvertidos como cualquier otra familia del lugar. No obstante, la familia Einstein no era especialmente religiosa ni seguidora de las costumbres y traidiciones. Tampoco parece que coincidieran con las corrientes ideológicas del momento, abrigadas todas ellas principalmente por el nacionalismo. De modo que Albert creció al margen del nacionalismo alemán -que siempre detestó- y relativamente lejos de obligación religiosa alguna.

En su juventud, Hermann demostró predisposición y talento para las matemáticas, pero las penurias económicas de su familia le hicieron abandonarlas y acabó dedicándose al comercio. Cuando nació Albert, su padre trabajaba en una compañía de ingeniería eléctrica. Junto a su hermano, fabricaba y suministraba dinamos, contadores eléctricos y tendidos de luz, todos ellos basados en la hoy “desterrada” corriente continua. Como dato curioso, la empresa de Hermann fue la primera contratada para proporcionar luz eléctrica al célebre Oktoberfest, el festival más famoso de la cerveza y que se celebra en Munich durante 16 días. Por tanto, el pequeño Einstein creció en un hogar desahogado de problemas económicos y, sobre todo, donde hablar de ingenios de la técnica como el generador eléctrico o el fotófono era realmente común, o donde los apellidos Ampère, Ohm, Faraday, Oersted o Gauss -todos ellos genios de la Física o las Matemáticas- eran más que usados y conocidos. Era difícil, por tanto, pensar que el joven Einstein tuviera algún problema futuro con los deberes de esas asignaturas.

Sin embargo, la primera preocupación que el pequeño Albert dio a sus padres vino nada más “asomar la cabeza”. Literalmente. El tamaño y forma de su cabeza hizo pensar seriamente la posibilidad de que el chico hubiese sufrido algún retraso mental u otras complicaciones cerebrales. Conforme pasaron los meses, el matrimonio continuó barajando esta posibilidad, más aún cuando Albert todavía no había comenzado a hablar. No rompería a hablar hasta la edad de 3 años. Pero continuaba mostrándose retraído, sin apenas disposición a relacionarse y pasaba la mayoría del tiempo distraído y soñando. En un imperio tan militarizado, uno de los juegos predilectos era el los soldados: el chico se mostraba verdaderamente a disgusto con ello y esta fue otra razón más para no relacionarse con los demás pequeños. En alguna biografía leí que, siendo aún pequeño, no paró de llorar hasta que su familia decidió regresar a casa tras presenciar un desfile militar.

Written by jjfernandezg

16 junio 2010 at 14:19

Cronología de la crisis económica de 2008: prefacio

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“Errar es humano. Un  problema es una oportunidad disfrazada. Más te digo: si tropiezas y no te caes, avanzas más rápido”.

Hoy emprendo una tarea pendiente que tengo desde finales de 2006, cuando comencé a interesarme por las noticias económicas de los principales diarios informativos. Andaba por entonces iniciando la carrera de Económicas –que nunca terminé- y empecé a “engordar este gusanillo” inocentemente, tras varios trabajos y comentarios de noticias para las asignaturas de Historia Económica y de Introducción a la Economía.

Comencé a leer manuales, libros y artículos de opinión de algún que otro célebre economista y de otros no tan conocidos pero igualmente agudos y preparados. A la par pasaba revista a las noticias económicas de cada día. Y las que, a mi humilde juicio, parecían tener más “jugo” e interés, las guardaba para volver a ellas. Ese peculiar “pasatiempo” me servirá ahora para dar forma a esa tarea pendiente de la que aún no os he dicho cosa alguna.

Mi propósito es realizar un estudio cronológico de la crisis económica mundial, que todavía asola a las economías desarrolladas, e intentar poner orden a los principales acontecimientos y sucesos que han caracterizado particularmente a la grave situación económica en la que se encuentra inmerso nuestro país. Creo que hay varios temas en  torno a la actual crisis que no han quedado especialmente claros; además, volver a ellos con la cierta perspectiva de la que ya disponemos, podría ser bastante útil. También me gustaría ayudar a derribar algunos mitos en torno a la “Gran Depresión”, como el de considerar que la actual crisis española está exclusivamente ligado a otra aún mayor, la mundial. Se tiende, sobre todo en determinados sectores, a ignorar que, previamente a ella, estábamos siendo duramente castigados por otra muy particular y asociada  al “pinchazo” de la burbuja inmobiliaria española.

Tema muy polémico e igualmente interesante ha sido el de establecer una fecha para el comienzo “oficial” de la crisis. En los informativos y debates televisivos, hemos escuchado hasta la saciedad declaraciones y valoraciones de políticos y tertulianos acerca de si la crisis comenzó el día que la afirmó el presidente del Gobierno, o si fue antes o después de que aquél pronunciara la palabra “crisis”. No hay consenso en torno a esta cuestión; pero los hechos están ahí. E, independientemente de ello, una crisis no comienza de un día para otro. Trataré de hacer ver que la crisis española comenzó bastante antes de que sus dirigentes políticos la admitieran, introduciendo para ello la evolución de los principales indicadores macroeconómicos de la economía española, siempre de la manera más sencilla. Incluso mostraré cómo organismos económicos internacionales (como el FMI o la Comisión Europea) y economistas de reputación ya hablaban en 2006 tímida y en 2007 decidida y abiertamente, de los peligros de una recesión mundial o de los graves desequilibrios que la economía española debía atender si no quería acabar, donde tristemente ha acabado.

En mi facultad estos y otros eran temas que se trataba fuera de las aulas. Dentro de ellas claro que no, pues “mojarse” tratando de “adivinar” el futuro de un país es algo que evita todo respetable profesor de economía: la “incertidumbre” y la “complejidad” de los escenarios desaconseja tal atrevimiento. Y, de paso, el economista en cuestión se libra de molestar a aquéllos que le pueden molestar a él, es decir, a quienes gobiernan. En septiembre y octubre de 2008, cuando habían “reventado” las bolsas de medio mundo y todos los presidentes de gobierno y organismos internacionales habían convocado reuniones de urgencia para dar “respuestas coordinadas”, los alumnos preguntábamos sobre estas cuestiones. Algunos pedían incluso la opinión personal de los profesores: de los que yo tenía, ni uno se atrevió a hacer un solo pronóstico. Y, claro, me preguntaba yo: ¿por qué incluirán en los programas de estudio tanta asignatura de estadística y econometría y sus profesores nos dicen desde el primer momento que con las herramientas y modelos matemáticos que proporcionan pueden realizarse inferencias y predicciones?  Espero también atender este conflicto no resuelto entre la Economía y el futuro. Y es que no se llevan nada bien…

Respecto a la organización de las entradas, trataré de abarcar el mayor período de tiempo posible, que dudo englobe unos pocos meses al principio y con suerte unas pocas semanas al final. Además, conforme avanzamos hacia la actualidad, los acontecimientos, opiniones y decisiones en torno al tema que me ocupa, irán creciendo. Buscaré un equilibrio entre la extensión de las entradas, el período de tiempo estudiado y las condiciones mínimas para que quede suficientemente claro.

La empresa se antoja difícil y probablemente polémica. Soy muy consciente de que mis conocimientos sobre la “Gran Economía” son desde luego limitados. Para empezar, no me dedico profesionalmente a esto y no tengo título alguno que me legitime en la materia. No obstante, escribiré sobre ello y trataré de corregir estas deficiencias siendo muy cuidadoso con lo que escribo y, por supuesto, mucho trabajo y aún más actitud crítica.

Written by jjfernandezg

10 junio 2010 at 14:53

Twision 11: mi opinión

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La conmoción tuitera tras conocerse que la última entrega del programa de Veo7, Twision, fue en diferido, en lugar del directo habitual, ha sido grande. Así se desprende de contabilizar “a ojo” los tweets con el hastag “#twision”. Han sido muchas las opiniones vertidas al respecto. Hay quienes piensan que la emisión en diferido fue malintencionada y demuestra otras actuaciones anteriores “de mala práctica”; otros creen que lo de ayer es razón suficiente para dejar de seguir el programa; los hay que muestran su descontento sin más, aunque permanecen fieles al programa; quienes se deciden por augurar el fin de Twision; y quienes han visto -de forma consciente o no- la ocasión para dejar debidamente registro de su mala educación y falta de respeto para quienes no actúan según ellos desean. Respecto a estos últimos, sólo apuntar que llevan a cabo un dudoso ejercicio de su libertad de expresión. Y lo respeto. Allá cada cual con sus opiniones y creencias. La revisión se la tienen que hacer ellos mismos: ni yo ni cualquiera de los afectados; ellos.

Personalmente, no pienso que haya existido un atisbo de mal intención en Veo7 al emitir el programa. Me baso en tres argumentos: en primer lugar, porque en ningún momento se ha dicho que el programa sea exclusivamente en riguroso directo, ni que vayamos a tener siempre la posibilidad de interactuar tanto con los miembros de Twision como los invitados. Estas han sido creencias asumidas por nosotros. Sencillamente. En segundo lugar, porque las circunstancias que rodean a la confección de un programa en directo son muchas. No puedo imaginarme con qué variables y factores ha de trabajar el director del programa, Melchor Miralles, ni cómo está organizada su agenda ni qué carga de trabajo entraña al día. Sí puedo intuir que “jalea real y cecina” deben ser fundamentales en su dieta.

Veo7 es una cadena “joven”, de medios limitados y, por tanto, con más dificultades y falta de experiencia que otras ya asentadas en la televisión española. Creo que estas restricciones han sido ampliamente superadas por el trabajo, la tenacidad y la pasión con que el equipo de Twision ha demostrado estar trabajando día a día, y que se ha visto refrendado por el éxito de cada una de sus emisiones. Restricciones que, por otra parte, irán desapareciendo progresivamente conforme el rodaje vaya dando experiencia a los ocupantes del “barco”. Twision es un programa pionero, está abriendo camino con un formato de programa que nunca antes había sido puesto en marcha y, por tanto, no existía referencia ni hoja de ruta “óptima” para encauzar el desarrollo del mismo. Al igual que ha ocurrido con los primeros valientes en otras facetas, han tenido que hacer camino en la “oscuridad” e “incertidumbre” que acompaña a todo lo genuino. Tampoco quiero dar a entender que estamos ante uno de los hitos históricos de la televisión. Aunque sí es cierto que el límite se lo ponen ellos mismos. Ellos tripulan el barco. Ellos ajustan las velas. E inmenso es el mar…

La elección del invitado debe ser también una dificultad añadida -causada, por cierto, por el compromiso no escrito del programa de desvirtualizar y acercar personajes de interés-. Y no es tanto el horario al que se emite Twision (de 0.00 a 02.00 am), sino el día elegido para ello: ¿quién en su sano juicio, después de haber trabajado de lunes a viernes quiere como experiencia asistir a un programa que se emite ese día y a tales horas? Sin embargo, el equipo, gracias a la sana locura de Miralles, ha conseguido semanalmente acercarnos este tipo de perfiles de lo más variopinto: se estrenaron con Rudy Fernández (ahí es nada), contaron con la presencia de Fátima Martínez y Adolfo Suárez (¿quién no los tiene en su ‘timeline’?) y consiguieron “engatusar” al ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla para acudir al programa, aprovechando que había abierto su cuenta (verificada) en Twitter. Insisto en que no sé cómo lo hacen, pero me cuesta imaginar que les sea fácil y no les conlleve problemas que han de ser resueltos forzosamente en el espacio de una semana. Los propios invitados también tienen su agenda, sus responsabilidades profesionales y personales -que entiendo les debe suponer cargas más o menos análogas a las que atribuyo a Miralles, por ejemplo- y, por supuesto, sus familias. Convencer a cualquiera de ellos para que le diga a su respectiva pareja que no van al cine, a cenar o llámenle “x”, sino que se van a Madrid para conceder una entrevista en directo ¡a las 12 de la noche!, no debe ser tampoco muy recomendable para mantener el equilibrio emocional de pareja. Ni mucho menos.

De modo que entiendo perfectísimamente bien que no haya en ocasiones remedio para tener un invitado con la entrevista grabada, y hasta el programa completo. Si hay algo en lo que no he coincidido con Twision, quizás ha sido en que podría haberlo hecho mejor aún, avisando de que el programa por los requerimientos que fueran o las circunstancias que así lo exigieran, se haría esta semana en diferido, vista la polémica suscitada. Lección aprendida para el patrón del barco, y nada más. Ni siquiera pienso que la despedida de Melchor Miralles haya sido “descafeinada”, ni que los seguidores hayamos sido desmerecidos por él tras hacer su despedida en diferido. ¿Despecho de enamorados? Particularmente, pienso que la despedida ha sido estratosférica: puestos a despedirse -que es la verdadera mala noticia de Twision 11- lo ha hecho por todo lo alto. No había mejor invitado que José Mota…

Se ha sido tremendamente injusto y actuado con enorme egoísmo al descalificar el trabajo de estos profesionales que han acercado los medios de comunicación a las personas. Precisamente en estos días que corren, que vaya tela marinera… Días en los que muchos no entendemos por qué se les da, ya no tanto micrófono sino tanta hora a personajes como los que pueden verse en “La Noria”, “Sálvame”, “DEC” y otros derivados. O que no entendemos por qué el formato de los medios informativos de este país cada vez están más “parcializados” y se les dedica más o menos tiempo según la ideología de sus Consejos de Administración. Por ejemplo.

Nos llega un programa fresco, divertido, dinámico, sin contaminación aparente, con presentadores simpáticos, abiertos y comprometidos para con sus seguidores, y resulta que muchos se sienten engañados, ultrajados y rechazan una apuesta decidida y una realidad palpable de hacer una televisión más abierta y participativa a las personas.

Deberíamos encomendarnos a mi superhéroe favorito…

Written by jjfernandezg

7 junio 2010 at 18:36

Twision 11: los hechos

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Anoche Twision, programa semanal de Veo7 y cuyos contenidos giran pionera y exclusivamente en torno a las redes sociales (en especial, Twitter), se iba a anuncios sin previo aviso. Se levantaban así las sospechas de que su emisión, en riguroso directo, era esta vez en diferido. Durante sus diez primeras salidas a escena, el directo había quedado patente con referencias horarias o lecturas y comentarios de los tweets que los espectadores mandaban al programa. La interacción en tiempo real estaba ahí. No obstante, los seguidores habíamos constatado ya que algunas partes del mismo habían sido previamente grabadas. Por los comentarios en Twitter, éste no parece haber sido un problema; aunque sí leí referencias al mismo en mi tablón de inicio en alguna emisión anterior.

Con este tweet se levantaba “oficialmente” la liebre en Twitter

A partir del corte de publicidad, los tweets con el hastag “#twision” se multiplicaban y traslucían las primeras críticas hacia el programa. Las hubo de todos los colores, pero muchas de ellas incluían insultos hacia los trabajadores de este programa, demostrando no alcanzar el mínimo de educación y respeto necesarios. Independientemente, el sentimiento general de los espectadores tuiteros era de engaño y frustración. Engaño, por no avisar de que el programa fue grabado; y frustración, por la imposibilidad de hacer uso del tablón de tweets también en directo que Twision proporciona para para la interacción entre seguidores y presentadores del programa. La ola de acusaciones, críticas e insultos más duros llegó por el supuesto engaño al que habían sometido al público: no se podía perdonar que un programa en directo, fuera emitido tras su previa grabación el día anterior.

El programa, que llegó ayer a su número 11, sirvió -amén de para levantar la polémica- para que su presentador, Melchor Miralles (también director de la cadena Veo7), pasara el testigo de su conducción a Jon Ariztimuño y entrevistara a a José Mota (humorista y actor español) y Mónica Moss (cantante y música). También la elección de estos últimos invitados ha suscitado cierta polémica, pues los entrevistados habían sido, según los seguidores, personajes más o menos célebres y de alto seguimiento en Twitter. Y es que, también según algunos tuiteros, José Mota no tiene cuenta Twitter, hecho que debería haberle impedido asistir al programa. Existen varias con su nombre e, incluso, otras con referencias al superhéroe creado por él: “el Tío de la Vara”. Pero ninguna ha sido verificada de momento. Incluso, alguno “rizo el rizo” reprochando que el humorista dejase al lado su humor y estuviera excesivamente serio…

Rudy Fernández, Fátima Martínez, Adolfo Suárez, Jaime Estévez, Félix Martínez, Gaby Castellanos, Jordi Sevilla… Ésta es la variopinta lista de invitados que han pasado por el plató de Twision y todos ellos disponen de cuenta, verificada o no, en Twitter. Sin embargo, antes de José Mota, han asistido al programa otros personajes sin presencia (al menos, pública) en las redes sociales. En su emisión 5, el entrevistado fue el polifacético Ramoncín, quien no tiene cuenta Twitter. Por cierto, que la entrevista fue realizada por Melchor Miralles previamente a la emisión de Twision; concretamente, desde el estudio donde se encontraba el cantante grabando su nuevo disco. Otro ejemplo: Carlos Pumares, historia viva de la radio española y que hizo entrada en el programa montando en un minúsculo triciclo. Fue en el programa 9, y quedó más que patente su, llamémosle, “recelo” a todo lo que provenga de Internet.

@Veo7, @veotwision, @jabrego y @melchormiralles dan la cara.

Por otro lado, las explicaciones desde Veo7 no llegaron hasta una vez finalizado durante el transcurso del programa. Se hicieron a través de la cuenta Twitter que la cadena posee y, en estos 140 caracteres, se reconocía que el programa había sido grabado el día anterior (el viernes) y agradecía los “comentarios, críticas, sugerencias” y “quejas” lanzadas por los espectadores. Mensaje análogo era enviado, también a través de Twitter, por Javier Abrego, uno de los presentadores.

Por su lado, desde el equipo de Twision, llegaba esta mañana el tweet de disculpas. Finalmente, el hasta ahora presentador del programa y director de la cadena, Melchor Miralles, respondía a todas las polémicas y cuestiones suscitadas  a través de su página web personal, www.melchormiralles.es.

Al cierre de edición de este post, el sustituto de Miralles como conductor del programa, Jon Aristimuño, y la presentadora y reportera, Marta Simonet, no han hecho declaración u opinión pública alguna.

[Nota: tengo previsto desde anoche dar mi opinión personal sobre todo este asunto. En cuanto saque un poco de tiempo, la publico.]

Written by jjfernandezg

6 junio 2010 at 17:32

Sobre la codicia, el poder y el dinero

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Que la lenta pero progresiva liberalización de los mercados internacionales que invadió el planeta Tierra tras la Segunda Guerra Mundial, a partir de los Acuerdos de Bretton Woods (New Hampshire, EEUU, 1944), ha llevado a esta situación tras unos 60 años de recorrido histórico: es cierto. Que una confianza ‘ciega’ en los principios del ‘laissez faire’ (es decir, el libre mercado) subestimando los desmanes, las ansias de riqueza y poder fáciles, ha propiciado esta desconfianza general en el sistema económico internacional: también cierto. A cada cual, lo suyo…

Se cumple casi año y medio desde que Bernard L. Madoff, toda una institución desde los años 70 en Wall Street, fuera detenido como responsable de una monumental estafa piramidal, valga la redundancia (por lo de monumental: porque vaya ‘obra’ nos brindó el pájaro). Transcurridos tan sólo 3 días, se hablaba de las siguientes cifras: 50.000 millones de dólares estafados. No sé si alguno de vosotros recordará cómo allá por 2007 trascendía el fraude elaborado por Jérôme Kerviel, un francés operador de mercado, que ‘birló’, y desde dentro de la propia empresa, 4.900 millones de euros, aunque Société Générale (la entidad financiera en cuestión) reconoció que la estafa podría haberse consumado en 50.000 millones de euros. Por lo que me toca de granaíno, recuerdo -y bastante bien- cómo César Martín estafó a cientos de personas un total que se estimaba en 6 millones de euros, asegurando elevados beneficios tras invertir en operaciones de compra, venta y alquiler de metales preciosos (oro y plata, fundamentalmente) a corto plazo. Aquí el mecanismo también fue una estructura piramidal, una vez descubierta la trama también a primerísimos de 2007.

Bernard, antes de comenzar su singladura por los parqués de Wall Street, se dedicaba a la fontanería. César Martín vivía con sus padres y trabajaba como mecánico en un taller de automóviles. Tan sólo el francés respondía al perfil de estudiante estándar. Sin embargo, con estos tres ‘ejemplos dignos de encomio’ sólo quiero clarificar lo que hay de común en ellos: afán de superación, tremenda ambición, fuertísima determinación a conseguir lo que desean y, sobre todo, una gran inteligencia. Cuatro virtuosos atributos que no han sido recompensados, sino más bien apaleados y castigados. A alguno de ellos le valdrá la pena si consigue salir de la cárcel pronto y poder disfrutar de su dinerito trabajado y desvíado inteligentemente a los paraísos fiscales. Estos tres ‘héroes’ ejemplifican cómo “con esfuerzo, trabajo y un infinitésimo de inteligencia, uno puede llegar dónde quiera”. Brindemos por ellos…

¿Realmente creen que falla el sistema económico? ¿O no será que fallan algunas personas que lo integran? ¿Alguien puede creer tras leer la Biblia, que la religión católica es mala? Sin embargo, hay quienes creen que no debiera existir, por el hecho de haber visto los desmanes, la codicia y la falta absoluta de moral de algunos de sus dirigentes e integrantes a lo largo de la historia de la cristiandad. Y no voy a ser yo quien defienda la tesis de que todo ha sido bondad y buenhacer… Ni mucho menos.

El sistema no falla. Lo que ha ‘quebrado’ es nuestro sistema de valores, nuestra escala de preferencias y de principios. Tenemos lo que nos merecemos. Lo que hemos dejado que ocurra entre todos. No por haber hecho que esto ocurriera, sino por no haber hecho nada para que no fuera así. Nuestros tres honorables ejemplos sólo han cogido lo que les hemos puesto frente a sus ojos para ser cogido. Nada más. ¿No les da siquiera un poco de pena que hayan sido así de débiles? Nosotros les tentamos…

[Nota: este post lo escribí ya lo escribí en diciembre de 2008 en otro blog, ya cerrado.]

Written by jjfernandezg

5 junio 2010 at 22:31

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