Esta empresa no funciona pero es muy creativa

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Twision 11: mi opinión

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La conmoción tuitera tras conocerse que la última entrega del programa de Veo7, Twision, fue en diferido, en lugar del directo habitual, ha sido grande. Así se desprende de contabilizar “a ojo” los tweets con el hastag “#twision”. Han sido muchas las opiniones vertidas al respecto. Hay quienes piensan que la emisión en diferido fue malintencionada y demuestra otras actuaciones anteriores “de mala práctica”; otros creen que lo de ayer es razón suficiente para dejar de seguir el programa; los hay que muestran su descontento sin más, aunque permanecen fieles al programa; quienes se deciden por augurar el fin de Twision; y quienes han visto -de forma consciente o no- la ocasión para dejar debidamente registro de su mala educación y falta de respeto para quienes no actúan según ellos desean. Respecto a estos últimos, sólo apuntar que llevan a cabo un dudoso ejercicio de su libertad de expresión. Y lo respeto. Allá cada cual con sus opiniones y creencias. La revisión se la tienen que hacer ellos mismos: ni yo ni cualquiera de los afectados; ellos.

Personalmente, no pienso que haya existido un atisbo de mal intención en Veo7 al emitir el programa. Me baso en tres argumentos: en primer lugar, porque en ningún momento se ha dicho que el programa sea exclusivamente en riguroso directo, ni que vayamos a tener siempre la posibilidad de interactuar tanto con los miembros de Twision como los invitados. Estas han sido creencias asumidas por nosotros. Sencillamente. En segundo lugar, porque las circunstancias que rodean a la confección de un programa en directo son muchas. No puedo imaginarme con qué variables y factores ha de trabajar el director del programa, Melchor Miralles, ni cómo está organizada su agenda ni qué carga de trabajo entraña al día. Sí puedo intuir que “jalea real y cecina” deben ser fundamentales en su dieta.

Veo7 es una cadena “joven”, de medios limitados y, por tanto, con más dificultades y falta de experiencia que otras ya asentadas en la televisión española. Creo que estas restricciones han sido ampliamente superadas por el trabajo, la tenacidad y la pasión con que el equipo de Twision ha demostrado estar trabajando día a día, y que se ha visto refrendado por el éxito de cada una de sus emisiones. Restricciones que, por otra parte, irán desapareciendo progresivamente conforme el rodaje vaya dando experiencia a los ocupantes del “barco”. Twision es un programa pionero, está abriendo camino con un formato de programa que nunca antes había sido puesto en marcha y, por tanto, no existía referencia ni hoja de ruta “óptima” para encauzar el desarrollo del mismo. Al igual que ha ocurrido con los primeros valientes en otras facetas, han tenido que hacer camino en la “oscuridad” e “incertidumbre” que acompaña a todo lo genuino. Tampoco quiero dar a entender que estamos ante uno de los hitos históricos de la televisión. Aunque sí es cierto que el límite se lo ponen ellos mismos. Ellos tripulan el barco. Ellos ajustan las velas. E inmenso es el mar…

La elección del invitado debe ser también una dificultad añadida -causada, por cierto, por el compromiso no escrito del programa de desvirtualizar y acercar personajes de interés-. Y no es tanto el horario al que se emite Twision (de 0.00 a 02.00 am), sino el día elegido para ello: ¿quién en su sano juicio, después de haber trabajado de lunes a viernes quiere como experiencia asistir a un programa que se emite ese día y a tales horas? Sin embargo, el equipo, gracias a la sana locura de Miralles, ha conseguido semanalmente acercarnos este tipo de perfiles de lo más variopinto: se estrenaron con Rudy Fernández (ahí es nada), contaron con la presencia de Fátima Martínez y Adolfo Suárez (¿quién no los tiene en su ‘timeline’?) y consiguieron “engatusar” al ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla para acudir al programa, aprovechando que había abierto su cuenta (verificada) en Twitter. Insisto en que no sé cómo lo hacen, pero me cuesta imaginar que les sea fácil y no les conlleve problemas que han de ser resueltos forzosamente en el espacio de una semana. Los propios invitados también tienen su agenda, sus responsabilidades profesionales y personales -que entiendo les debe suponer cargas más o menos análogas a las que atribuyo a Miralles, por ejemplo- y, por supuesto, sus familias. Convencer a cualquiera de ellos para que le diga a su respectiva pareja que no van al cine, a cenar o llámenle “x”, sino que se van a Madrid para conceder una entrevista en directo ¡a las 12 de la noche!, no debe ser tampoco muy recomendable para mantener el equilibrio emocional de pareja. Ni mucho menos.

De modo que entiendo perfectísimamente bien que no haya en ocasiones remedio para tener un invitado con la entrevista grabada, y hasta el programa completo. Si hay algo en lo que no he coincidido con Twision, quizás ha sido en que podría haberlo hecho mejor aún, avisando de que el programa por los requerimientos que fueran o las circunstancias que así lo exigieran, se haría esta semana en diferido, vista la polémica suscitada. Lección aprendida para el patrón del barco, y nada más. Ni siquiera pienso que la despedida de Melchor Miralles haya sido “descafeinada”, ni que los seguidores hayamos sido desmerecidos por él tras hacer su despedida en diferido. ¿Despecho de enamorados? Particularmente, pienso que la despedida ha sido estratosférica: puestos a despedirse -que es la verdadera mala noticia de Twision 11- lo ha hecho por todo lo alto. No había mejor invitado que José Mota…

Se ha sido tremendamente injusto y actuado con enorme egoísmo al descalificar el trabajo de estos profesionales que han acercado los medios de comunicación a las personas. Precisamente en estos días que corren, que vaya tela marinera… Días en los que muchos no entendemos por qué se les da, ya no tanto micrófono sino tanta hora a personajes como los que pueden verse en “La Noria”, “Sálvame”, “DEC” y otros derivados. O que no entendemos por qué el formato de los medios informativos de este país cada vez están más “parcializados” y se les dedica más o menos tiempo según la ideología de sus Consejos de Administración. Por ejemplo.

Nos llega un programa fresco, divertido, dinámico, sin contaminación aparente, con presentadores simpáticos, abiertos y comprometidos para con sus seguidores, y resulta que muchos se sienten engañados, ultrajados y rechazan una apuesta decidida y una realidad palpable de hacer una televisión más abierta y participativa a las personas.

Deberíamos encomendarnos a mi superhéroe favorito…

Written by jjfernandezg

7 junio 2010 at 18:36

Twision 11: los hechos

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Anoche Twision, programa semanal de Veo7 y cuyos contenidos giran pionera y exclusivamente en torno a las redes sociales (en especial, Twitter), se iba a anuncios sin previo aviso. Se levantaban así las sospechas de que su emisión, en riguroso directo, era esta vez en diferido. Durante sus diez primeras salidas a escena, el directo había quedado patente con referencias horarias o lecturas y comentarios de los tweets que los espectadores mandaban al programa. La interacción en tiempo real estaba ahí. No obstante, los seguidores habíamos constatado ya que algunas partes del mismo habían sido previamente grabadas. Por los comentarios en Twitter, éste no parece haber sido un problema; aunque sí leí referencias al mismo en mi tablón de inicio en alguna emisión anterior.

Con este tweet se levantaba “oficialmente” la liebre en Twitter

A partir del corte de publicidad, los tweets con el hastag “#twision” se multiplicaban y traslucían las primeras críticas hacia el programa. Las hubo de todos los colores, pero muchas de ellas incluían insultos hacia los trabajadores de este programa, demostrando no alcanzar el mínimo de educación y respeto necesarios. Independientemente, el sentimiento general de los espectadores tuiteros era de engaño y frustración. Engaño, por no avisar de que el programa fue grabado; y frustración, por la imposibilidad de hacer uso del tablón de tweets también en directo que Twision proporciona para para la interacción entre seguidores y presentadores del programa. La ola de acusaciones, críticas e insultos más duros llegó por el supuesto engaño al que habían sometido al público: no se podía perdonar que un programa en directo, fuera emitido tras su previa grabación el día anterior.

El programa, que llegó ayer a su número 11, sirvió -amén de para levantar la polémica- para que su presentador, Melchor Miralles (también director de la cadena Veo7), pasara el testigo de su conducción a Jon Ariztimuño y entrevistara a a José Mota (humorista y actor español) y Mónica Moss (cantante y música). También la elección de estos últimos invitados ha suscitado cierta polémica, pues los entrevistados habían sido, según los seguidores, personajes más o menos célebres y de alto seguimiento en Twitter. Y es que, también según algunos tuiteros, José Mota no tiene cuenta Twitter, hecho que debería haberle impedido asistir al programa. Existen varias con su nombre e, incluso, otras con referencias al superhéroe creado por él: “el Tío de la Vara”. Pero ninguna ha sido verificada de momento. Incluso, alguno “rizo el rizo” reprochando que el humorista dejase al lado su humor y estuviera excesivamente serio…

Rudy Fernández, Fátima Martínez, Adolfo Suárez, Jaime Estévez, Félix Martínez, Gaby Castellanos, Jordi Sevilla… Ésta es la variopinta lista de invitados que han pasado por el plató de Twision y todos ellos disponen de cuenta, verificada o no, en Twitter. Sin embargo, antes de José Mota, han asistido al programa otros personajes sin presencia (al menos, pública) en las redes sociales. En su emisión 5, el entrevistado fue el polifacético Ramoncín, quien no tiene cuenta Twitter. Por cierto, que la entrevista fue realizada por Melchor Miralles previamente a la emisión de Twision; concretamente, desde el estudio donde se encontraba el cantante grabando su nuevo disco. Otro ejemplo: Carlos Pumares, historia viva de la radio española y que hizo entrada en el programa montando en un minúsculo triciclo. Fue en el programa 9, y quedó más que patente su, llamémosle, “recelo” a todo lo que provenga de Internet.

@Veo7, @veotwision, @jabrego y @melchormiralles dan la cara.

Por otro lado, las explicaciones desde Veo7 no llegaron hasta una vez finalizado durante el transcurso del programa. Se hicieron a través de la cuenta Twitter que la cadena posee y, en estos 140 caracteres, se reconocía que el programa había sido grabado el día anterior (el viernes) y agradecía los “comentarios, críticas, sugerencias” y “quejas” lanzadas por los espectadores. Mensaje análogo era enviado, también a través de Twitter, por Javier Abrego, uno de los presentadores.

Por su lado, desde el equipo de Twision, llegaba esta mañana el tweet de disculpas. Finalmente, el hasta ahora presentador del programa y director de la cadena, Melchor Miralles, respondía a todas las polémicas y cuestiones suscitadas  a través de su página web personal, www.melchormiralles.es.

Al cierre de edición de este post, el sustituto de Miralles como conductor del programa, Jon Aristimuño, y la presentadora y reportera, Marta Simonet, no han hecho declaración u opinión pública alguna.

[Nota: tengo previsto desde anoche dar mi opinión personal sobre todo este asunto. En cuanto saque un poco de tiempo, la publico.]

Written by jjfernandezg

6 junio 2010 at 17:32